lunes, 12 de marzo de 2018

La familia

El hogar es la más antigua institución humana del mundo. Es más antigua que las organizaciones y sociedades humanas que tiene por fin el mejoramiento de la sociedad.
Es muy anterior a la iglesia y anterior aún a las naciones. Fue establecido por Dios mismo desde el principio, desde la creación del mundo.
Ha constituido el núcleo más apretado de la sociedad que, bien fundado, debía ser el baluarte contra las fuerzas destructoras del mal.
El Señor Jesús mismo santificó el matrimonio y la constitución de la familia con su presencia en las bodas de Caná, escenario de su primer milagro.
Sin embargo, ninguna institución está siendo tan amenazada como ella en nuestro mundo de hoy. Hay honrosas excepciones, pero la triste realidad es que la vida de hogar se ha perdido y el materialismo ocupa el lugar de los afectos. El matrimonio y la familia han pasado a formar parte de las cosas “caducas” para el mundo moderno.
Amiga querida, ¿quieres salvar tu hogar que tal vez esté en peligro de derrumbarse?
¿quieres construir un hogar feliz sobre bases inconmovibles, bajo las normas de Dios?
¿quieres que tu hogar disfrute de las bendiciones y la felicidad que soñabas, pero hasta ahora no has logrado alcanzar?
Todas estas preguntas y las inquietudes que puedan surgir en tu corazón, pueden ser resueltas si el amor de Dios, manifestado en la persona de su Hijo, el Señor Jesucristo, reina en tu ser.
Te invito a que te detengas por unos momentos a pensar en tu relación familiar y si realmente crees que necesitas ayuda, no la busques en ningún otro lugar sino en Dios, Él quiere darte una vida feliz para ti y tu familia. Déjalo a Dios actuar.

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