sábado, 27 de enero de 2018

En la tormenta

Todos sabemos lo que es una tormenta. Cuando el cielo comienza a oscurecerse, el viento sopla con fuerza, se oyen los truenos a lo lejos y de pronto, un rayo ilumina la escena y enseguida estalla el estampido del trueno cercano que nos hace temblar, pronto cae la lluvia torrencial que va inundando las calles, y mojando los campos, trayendo alivio en muchos casos o destrucción, cuando sobrepasa los límites adecuados.
Es un espectáculo imponente, para algunos hermoso, para otros de temor, depende si estamos seguros y a resguardo o en medio de ella sin ninguna protección.
La vida de todos los seres humanos se asemeja mucho a esta situación, muchas veces tenemos que pasar por experiencias semejantes a una tormenta, a veces inesperada, otras veces anunciada, pero siempreconmocionante. Puede ser una enfermedad que requiere tratamientos urgentes o la pérdida de un ser querido por muerte violenta, que nos deja desolados y haciéndonos mil preguntas, puede ser también la pérdida de un empleo, con la consiguiente inestabilidad económica.
Estas y otras muchas situaciones para las cuales no estamos preparadas debemos afrontar en esta vida y nos preguntamos ¿qué hacer? Al igual que la tormenta podemos estar en lugar seguro o expuestos a las inclemencias del tiempo.
Nuestra alma necesita estar en una roca inconmovible que es el Señor Jesucristo, donde podemos descansar seguras. Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
¿Qué harás amiga? Puede ser que en este mismo momento estés en una situación difícil, acércate por la fe a Jesús, confía en Él, pues murió por ti en la cruz del Calvario para darte protección en este mundo y vida eterna.
La propuesta de Dios es beneficiosa para ti. No dudes en buscarle y aceptarle.

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