lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Cómo ves a Jesús?

El mundo, hoy más que nunca, necesita a Jesús.
Su presencia es amor, su mirada es justicia, su mano es ternura, su corazón es protección y consuelo, su vida es salvación.
Pero lamentablemente muchas veces el orgullo del ser humano lo deja olvidado y si alguna vez lo recuerda, sólo piensa en Él como un hombre más, admirable sí, pero nada más, sin detenerse a ver que aún hoy su grandeza y su poder permanecen para siempre y su figura vive por los siglos iluminando las vidas y los corazones de aquellos que lo aceptan como Dios y Salvador.
En cierta oportunidad un niño se asomó por la ventana de su casa, enclavada en un valle.las primeras luces teñían el cielo límpido y sereno. Sus ojos inquietos se asombraban ante la imponente belleza del paisaje, cuando de pronto, se volvió a su padre y le dijo: -mira papá, la montaña es como yo, somos de la misma estatura. El padre comprensivo, no intentó explicarle lo absurdo de su afirmación, pues no entendería la influencia de la distancia entre ambos, pero lo acompañó hasta el sendero que llevaba al monte. A medida que se iban acercando, la montaña adquiría una dimensión insospechada, una majestuosa grandeza…hasta que por fin, cuando llegaron a sus pies, el niño comprendió qué equivocado estaba.
Así sucede con Jesús, amiga. Es posible que haya quienes mirando una imagen digan: -es un hombre…
Si tú piensas así, no quiero discutir tus ideas, sino solamente rogar que el Espíritu Santo de Dios te saque de ese estado de orgullo y te lleve “cerca de Cristo”, pues tengo la seguridad que irá tomando nuevas dimensiones hasta que lo conozcas realmente tal cual es.
Sólo a sus pies le reconocerás como el Salvador y el Dios Omnipotente que llenará el vacío de tu alma.


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