miércoles, 10 de mayo de 2017

Tiempo de nacer, y tiempo de morir

Hay una hora de la que nadie quiere hablar, y parece que con ello podemos llegara evitarla, pero bien sabemos que no es así y que, tarde o temprano, tendremos que afrontarla. Es la hora de la muerte.
Vivimos como si fuéramos a vivir para siempre y aunque la muerte pase a nuestro lado, quizás toque alguna persona querida, seguimos viviendo como si a nosotros no nos fuera a llegar nunca.
Pensarás que es un tema lúgubre pero no es así, es necesario que dediquemos algunos momentos a pensar en lo que es real. Todo lo demás pasará, aún los sentimientos que caracterizaron nuestra vida.
Hay personas que pasan su vida odiando, engañando, criticando o mintiendo y todo eso terminará en el momento de la muerte; otras, quizá con mejores sentimientos, viven amando, respetando, sembrando buenas obras y demostrando esas cualidades que son dignas de ser vividas, pero también esto terminará al fin de la existencia, aunque un buen recuerdo quede en las mentes de otras personas.
Sin embargo, y pese a que nada de todo esto nos resulta desconocido, nos pasamos la vida haciendo planes para el futuro que no sabemos si lograremos llegar a vivir, pero descuidamos totalmente la vida que nos espera después de esa hora crítica de la muerte, porque me imagino que no eres de aquellos que piensan que todo termina con ella.
Es entonces donde empieza una existencia que nos dará dicha o perdición eterna, de acuerdo a lo que aquí hayamos elegido.
Y te pregunto: ¿qué elegirás tú? Hoy estás a tiempo de cambiar el rumbo y esperar la muerte con esperanza de vida. La Biblia dice: El que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna.