viernes, 4 de noviembre de 2016

¿En quién confiar?

Hay una palabra que se perdió en medio de nuestra sociedad y es “confianza”. Si miramos a nuestro alrededor podemos preguntarnos; ¿hay confianza en la justicia? ¿en las personas? ¿en las promesas que nos hacen? ¿hay confianza en el hogar? ¿entre nuestros amigos? Dice el diccionario: Confianza es seguridad que uno tiene en sí mismo, en otra persona o en una cosa. También dice que confianza es ánimo, aliento y vigor para obrar.
Existe una frase popular que dice simplemente: …a Seguro se lo llevaron preso… Esto significa que no podemos estar seguras ni de nosotras mismas, porque muchas veces decimos que vamos a hacer alguna cosa y ante cualquier inconveniente no la hacemos o peor aún, hacemos justamente lo contrario.
Seguridad en otro o en alguna cosa…es muy probable que nos falle, pero muy distinto es confiar o tener seguridad en Dios.
Dice la Biblia: Bendito (o feliz) el hombre o la mujer que confía en Dios, porque será como árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja será verde y en el año de sequía no se fatigará ni dejará de dar fruto.
Así se sentía el rey David que fue prendido por los filisteos, pueblo enemigo de Israel, y decía: En el día que temo, yo en Dios confío.
Sí, amiga, él confiaba en Dios por eso podía decir: En Dios he confiado, no temeré lo que pueda hacerme el hombre.
En estos tiempos de tanta inseguridad y violencia, de tantos dolores, te invitamos a que levantes tus ojos de la fe y con corazón sincero le digas a Jesús: en el día que temo, yo en Ti confío.