lunes, 3 de octubre de 2016

¿Abandonaste tu misión?

En la Biblia, encontramos hermosos relatos de las enseñanzas y hechos de Jesús, y descubrimos detalles que nos revelan en las pequeñas cosas, la grandeza del Hijo de Dios.
En el comienzo de su tarea Él buscó a aquellos doce hombres, que serían luego los apóstoles. Entre ellos había cuatro que eran pescadores. Cuando le conocieron, abandonaron sus barcas y sus redes, para seguirle y lo acompañaron durante los tres años que duró su ministerio en la tierra.
Pero Jesús fue crucificado y aquellos discípulos, pensando que no había más esperanza, regresaron a sus redes y a sus barcas.
Y allí están, han pescado toda la noche sin resultado. Están cansados, pero alguien se acerca, es Jesús resucitado, pero ellos no lo reconocen. Comienza la conversación y Jesús les dice dónde deben echar las redes para sacar peces y ellos lo intentan una vez más.
Con asombro ven como las redes se rompen con la pesada carga y entonces sí, sus ojos son abiertos y le reconocen. Mientras tanto en la playa, el Señor había preparado un fuego en el que asaba un pez para compartir con aquellos hombres.
Este es el detalle conmovedor, porque Jesús se hizo hombre para sufrir junto a nosotros y comprendernos. Él está pendiente de todas nuestras necesidades, Él es quien nos ama y todo lo provee para suplir lo que nos falta.
Los discípulos habían fracasado abandonando su misión, pero Jesús no los reprendió sino que les manifestó su gran amor proveyéndole los peces en la red y preparándoles la comida.
Amiga, no importan tus fracasos, Cristo te ama tal cual eres y está pronto a mostrarte su amor. Sólo hace falta que quieras experimentarlo.

Si quieres que Jesús tome el control de tu vida debes acercarte por la fe a Él.

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