sábado, 3 de septiembre de 2016

La carta no leída

Hace muchos años un diario publicó una noticia bajo el título: “La carta no leída”, y contaba el relato de un joven que había abandonado a su familia y había salido a recorrer el mundo hasta perder todo lo que poseía.
Viéndose entonces necesitado, sin posibilidades de sobrevivir en esas penosas condiciones, escribió a su padre pidiéndole más dinero y al poco tiempo recibió una carta como única respuesta. Al abrirla y no encontrar el dinero que esperaba en el sobre, volvió a guardar la carta sin siquiera leerla.
Siguió pasando el tiempo y el joven enfermó de gravedad, y estando en su lecho de muerte, se acordó de su padre y de la carta no leída que todavía conservaba. Su curiosidad le llevó a querer saber qué decía ese papel que mantenía en un rincón olvidado y fue grande su sorpresa al comprobar que en esa carta su padre le decía que estaba totalmente perdonado y si lo deseaba, podía volver al hogar pues tenía todos los gastos pagos que pudiese acarrear su regreso a casa.
El joven no pudo más que lamentarse porque ya era demasiado tarde, a los pocos días moría en un lugar lejano sin recobrar nada de lo perdido.
Querida amiga, si tienes en tu hogar una Biblia, tómala y lee en ella lo que Dios te dice. Ella es la carta que te recuerda que tu deuda está saldada, que puedes volver a la comunión con Dios, quien desea ser tu Padre celestial.
No dejes pasar el tiempo porque puede ser demasiado tarde, y morirás sin recobrar lo perdido.
El mensaje es este: que Dios está en Cristo reconciliando al mundo no tomándoles en cuenta sus pecados.

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