viernes, 4 de diciembre de 2015

Un corazón agradecido

Relata el evangelista Lucas que entrando Jesús a una aldea, le vinieron al encuentro diez leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz diciendo: Maestro, ten misericordia de nosotros.... y como El vio, les dijo: id, mostraos a las autoridades.
Aconteció que yendo ellos, fueron limpios de su enfermedad, entonces uno de ellos, como se vio sano, volvió glorificado a Dios, y cayendo sobre su rostro a sus pies le dio gracias. Jesús le dijo entonces: ¿no eran diez los que fueron sanados? ¿ y los nueve donde están?
Sin duda aquellos leprosos habían oído la fama de Jesús, como sanaba  a los enfermos, daba vista  a los ciegos, levantaba a los muertos y limpiaba a los leprosos.
La angustia y pena de estas personas eran grandes, no solo por la terrible enfermedad que padecían, sino porque a causa de ella, eran separados de sus familiares y aislados de todo lo que era caro a sus vidas, ¡que situación triste!, enfermos, desgraciados, solos, esperando la muerte en un lugar desolado.
Así es la figura de nuestro estado espiritual lejos de Dios, ellos buscaron  a Jesús para ser sanados de su triste enfermedad, creyeron que solamente Él podía lmpiarlos y pusieron ante Él toda su miseria.
Lo que también sobresale de este relato es la ingratitud de 9 de los enfermos, que después de haber recibido el beneficio, se fueron sin darle las gracias.
Amiga, todos los días recibimos bendiciones sin números de las manos de Dios, pero el Señor Jesucristo se dio a si mismo por ti y por mi.
El quiere llenar tu vida de alegría y sosiego, quiere darte vida eterna. ¿Aceptaras la obra de amor y le darás las gracias o seras de los que le rechazan?
Medita y toma la mejor desición.

Ruby Nunn.

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