jueves, 28 de mayo de 2015

Jesucristo vino a buscar y a salvar lo que se había perdido

“Después de que Jesús bajó de la montaña, mucha gente lo siguió. De pronto, un hombre que tenía lepra se acercó a Jesús, se arrodilló delante de él y le dijo: - Señor, yo sé que tú puedes sanarme. ¿Quieres hacerlo?
Jesús puso la mano sobre él y le contestó:- ¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano! Y el hombre quedó sano de inmediato.” Mateo 8.1-3.
Habiendo terminado de enseñar en lo alto del monte, el Señor bajó a poner en práctica el amor de Dios, eso que Él mismo había enseñado. La biblia dice que muchos fueron a su encuentro, entre ellos un hombre con lepra, una de las enfermedades más terribles, temidas y contagiosas de la antigüedad. Este hombre vino a Cristo con una actitud de humildad y se arrodilló ante Él en búsqueda de su ayuda. Él sabía que Jesús era el único que podía sanarlo, y la Biblia cuenta que así lo hizo.
Jesús podría haberse quedado sentado tranquilamente en la cima del monte, pero bajó porque quiso ir a buscar al leproso. Jesús podría haberse quedado en el cielo, pero bajó a la tierra porque quiso buscarnos a vos y a mí. Él curó al instante y con sólo extender Su mano una enfermedad física. Así también tiene el poder para limpiarnos a vos y a mí de todas las cosas que ensucian nuestra vida y desagradan a Dios. Pero fijate algo mas: No sólo Cristo tiene el poder de hacerlo, ya que eso no sería suficiente. También QUIERE! El hombre sólo tuvo que reconocer que sólo no podía sanarse y pedir ayuda, y la mano de Cristo no tardó en actuar.
Dice la Biblia en Juan 6.37 “Al que a mi viene, no le echo fuera.” Él QUIERE, Él TE ESPERA. ¿Vos querés? Él invita

V. P. C.

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