jueves, 23 de abril de 2015

La sal

"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada." (Mateo 5.13)
Jesús dedica solo dos frases a hablar de la sal, que abarcan sólo un versículo. En palabras sencillas, dice que sus seguidores somos la sal de la tierra, pero que si nos volvemos insípidos, perdemos nuestra función.
La sal es un condimento fundamental en las comidas, aún en muchas preparaciones dulces. Si una comida no tiene sal, por mas que tenga los mejores ingredientes, siempre va a saber insípida. ¿Es mi vida sal para la vida de las demás personas? ¿Es una vida ordenada, gozosa, que refleje la persona de Dios? ¿Los demás quisieran tener mi vida porque es "sabrosa", o doy la imagen de una vida "insípida"? Una pequeña cantidad de sal puede salar mucha comida. Así también, pequeñas palabras o acciones guiadas por Dios pueden llegar muy lejos.
En la antigüedad, como no había heladeras, la función principal de la sal era preservar los alimentos para que no se echaran a perder. Así nosotros, los hijos de Dios, debemos hacer nuestra parte en "conservar" a nuestro prójimo. Ayudarlo si sufre o tiene alguna necesidad, levantándolo si cae, animándolo
si está triste. Hay miles de formas de mejorar el día de una persona con pequeñas acciones.
En nuestros días, la sal no cumple tanto una función conservadora, sino mas bien como condimento. Su función es realzar el sabor de los demás alimentos, que todos juntos forman un plato. La sal sola no es una comida! Tiene que tener algo para salar. Ahora pienso, acá hay otra aplicación para mi vida, generalmente mas difícil que la anterior: Ser sal no sólo implica darle ayuda al que lo necesite, en una acción "conservadora". También implica resaltar esas buenas cualidades que tengan los que me rodean. Fomentando, animando, acompañando al otro, puedo desde mi lugar hacer que sea una mejor persona, un mejor hijo o hija de Dios.
LAS FORMAS DE SER SAL EN LA VIDA DE LOS DEMÁS SON INFINITAS. Dependen de la medida en la que me deje guiar por Dios, de mi disposición, de mi amor, de mi creatividad. Seguro a cada uno se le pueden ocurrir mil maneras de mejorar el día (Y la vida!) de las demás personas. Entonces ¿Soy sal en la vida de otros? ¿Qué puedo hacer hoy para ser un poco mas "salada"? Si la sal se vuelve insípida, ya no sirve para nada. Pero una pequeña cantidad de sal, puede cambiar por completo una comida!
Sin dudas Dios nos puede usar para hacerle bien a otros si nos ponemos en sus manos. Esa es nuestra meta y desafío! 

V.P.C.

miércoles, 22 de abril de 2015

Llamando a sus discípulos

Mateo 4.19: "Vengan, síganme --les dijo Jesús--, y los haré pescadores de hombres." (Otra versión: "Jesús les dijo: «Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí.»")
Jesús llama a los primeros cuatro de sus discípulos. Primero, a Pedro y Andrés, y después, a Jacobo y Juan. Jesús no los llamó desde lejos, y tampoco mandó a alguien a llamarlos, sino que bajó hasta la playa, al lugar donde ellos estaban, a llamarlos personalmente. ASÍ NOS LLAMA DIOS A NOSOTROS, EN EL MISMO LUGAR DONDE NOS ENCONTREMOS. Los cuatro pescadores estaban en un día normal haciendo lo suyo, que era algo bueno y lícito como lo es el trabajo. Pescaban y arreglaban sus redes. Sin embargo, ante el llamado del Señor, ellos decidieron seguirlo tomando una decisión mucho mejor. La Biblia dice que, en el caso de Pedro y Andrés, "Ellos, dejando al instante las redes, le siguieron", y en el caso de Jacobo y Juan, "ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron". La primer lección es la RESPUESTA INMEDIATA DE OBEDIENCIA AL LLAMADO DE JESÚS que ellos tuvieron. La segunda, es que HAY QUE DEJAR COSAS ATRÁS. A veces, son cosas que no convienen. Otras, son cosas lícitas, pero que pueden causar, si estamos muy pendientes de ellas, que nos distraigamos de la obra a la cual Dios nos llama. Esas cosas pueden ser diferentes en cada uno. Pedro y Andrés dejaron sus redes, su fuente de trabajo. Jacobo y Juan dejaron su barca y a su padre, su sustento y su familia. ¿QUÉ TENGO QUE DEJAR YO PARA IR EN POS DE JESÚS? ¿QUÉ ME ESTÁ DISTRAYENDO PARA QUE NO LO SIRVA COMO DEBO?
Los cuatro dejaban su vida conocida y rutinaria para echarse a andar por un camino incierto y desconocido para ellos ¿CONFÍO YO EN EL SEÑOR, Y LO SIGO AUNQUE NO SEPA QUÉ PUEDE VENIR EN MI VIDA?
El llamado de Jesús fue hermoso: "Vengan en pos de mi, y yo los haré pescadores de hombres." El llamado fue:
- Una invitación a un cambio radical de vida.
- Fue adaptado por el Señor a términos familiares para ellos, para que pudieran entender. Les habló de pesca, comparándolo con la predicación. Así nos habla claramente también a nosotros.
- Fue una invitación a seguirlo. No les dijo "vayan", sino "Vengan, síganme". Siempre que Él nos pide algo, nos marca el camino con su ejemplo primero.
- Fue un desafío a llevar el mensaje de salvación a un mundo en oscuridad: "Pescar" hombres y mujeres para vida eterna.

V.P.C.

viernes, 10 de abril de 2015

La bendición del agua

Sabemos que la lluvia fertiliza los campos, refresca el ambiente, llena los ríos y los arroyos, limpia el aire y las calles de las ciudades y nos da energía y alegría de vivir. Sin duda es una bendición de Dios y cuando falta, la tierra se convierte en desierto, donde casi es imposible la vida.
Cuando en la antigüedad Dios quería castigar a su pueblo por sus desobediencias, les enviaba una época de sequía hasta que clamaban a Él y les enviaba la benéfica lluvia que hacía la vida más agradable.
La composición de nuestro organismo y el de todos los seres vivos tiene un gran porcentaje de agua y existiría la visa sin su presencia. Se ha comprobado que nuestro organismo resiste aproximadamente un mes sin comer, pero solamente unos pocos días sin beber agua, ¡así de importante es el agua para el ser humano!
También las bendiciones de Dios se pueden comparar a la lluvia, en primer lugar está el perdón y la reconciliación que obtenemos por medio de Jesucristo y su obra redentora. Dios nos perdona de todas nuestras transgresiones lo que Él llama pecado, cuando nos arrepentimos y pedimos perdón, aceptando el sacrificio de nuestro salvador a nuestro favor. Dice la Biblia: Él Justo murió por los injustos para llevarnos a Dios.
Una vez restaurada nuestra comunicación con Dios, tenemos la bendición del diálogo con nuestro Padre, ya que hemos sido adoptadas como hijas, podemos estar en su santa presencia y pedirle todo cuanto necesitamos y deseamos, y cuando partamos de este mundo a la eternidad, sabemos que estaremos para siempre con Él.
El Señor Jesucristo dijo: En la casa de mi Padre muchas moradas hay, voy pues a preparar lugar para vosotros...y vendré otra vez para que donde Yo estoy, vosotros también estéis.

Carmen Mirad.