jueves, 12 de abril de 2018

¿A que das mas importancia?

En el evangelio de San Mateo podemos leer las palabras de nuestro Señor Jesucristo que dicen: “Miren las aves del cielo, no siembran ni siegan pero Dios las alimenta, y miren los lirios del campo, no trabajan ni hilan, pero Dios las viste mejor que el rey Salomón, y pregunta: ¿no valen ustedes mucho más  que ellos?, y termina con este consejo: no se preocupen más, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas les serán añadidas.
Muchas veces resulta fácil decirlo pero muy difícil llevarlo a la práctica, muchas veces las necesidades cotidianas nos hacen bajar la vista y comenzamos a preocuparnos por nosotras mismas y por nuestros seres queridos, y lamentablemente tenemos que decir que las circunstancias no son las buenas que desearíamos, pero aún así, Dios nos da este consejo tan importante para tomar en cuenta. Es cierto que debemos trabajar para lograr honradamente nuestro sustento, pero eso no debe ser el principal objetivo de nuestra vida, nuestro alimento corporal y nuestra vestimenta solo deben ocupar el lugar que les corresponde, es decir, el de suplir una necesidad básica; pero yo te pregunto querida amiga: ¿le das la mayor importancia a tu alma, o la dejas olvidada por satisfacer tu cuerpo?
Dios te ofrece el verdadero pan del cielo que es el Señor Jesús para saciar tu hambre espiritual y también te ofrece un vestido de justicia para que puedas participar de su gloria en la eternidad.
Sólo debes pedírselo con la fe suficiente para saber que Él te dará lo que le pidas, pero hará mucho más que eso, te dará el perdón de tus pecados, la salvación eterna de tu alma y la esperanza gloriosa de estar en su santa presencia por toda la eternidad.

lunes, 12 de marzo de 2018

La familia

El hogar es la más antigua institución humana del mundo. Es más antigua que las organizaciones y sociedades humanas que tiene por fin el mejoramiento de la sociedad.
Es muy anterior a la iglesia y anterior aún a las naciones. Fue establecido por Dios mismo desde el principio, desde la creación del mundo.
Ha constituido el núcleo más apretado de la sociedad que, bien fundado, debía ser el baluarte contra las fuerzas destructoras del mal.
El Señor Jesús mismo santificó el matrimonio y la constitución de la familia con su presencia en las bodas de Caná, escenario de su primer milagro.
Sin embargo, ninguna institución está siendo tan amenazada como ella en nuestro mundo de hoy. Hay honrosas excepciones, pero la triste realidad es que la vida de hogar se ha perdido y el materialismo ocupa el lugar de los afectos. El matrimonio y la familia han pasado a formar parte de las cosas “caducas” para el mundo moderno.
Amiga querida, ¿quieres salvar tu hogar que tal vez esté en peligro de derrumbarse?
¿quieres construir un hogar feliz sobre bases inconmovibles, bajo las normas de Dios?
¿quieres que tu hogar disfrute de las bendiciones y la felicidad que soñabas, pero hasta ahora no has logrado alcanzar?
Todas estas preguntas y las inquietudes que puedan surgir en tu corazón, pueden ser resueltas si el amor de Dios, manifestado en la persona de su Hijo, el Señor Jesucristo, reina en tu ser.
Te invito a que te detengas por unos momentos a pensar en tu relación familiar y si realmente crees que necesitas ayuda, no la busques en ningún otro lugar sino en Dios, Él quiere darte una vida feliz para ti y tu familia. Déjalo a Dios actuar.

lunes, 12 de febrero de 2018

¿Te consideras pecadora?

Existe una palabra que nos resulta desagradable, ella nos habla de algo dicho, hecho o pensado en desacuerdo con la voluntad de Dios, es la palabra “pecado”. Muchas personas piensan que no son pecadoras porque nunca han robado, matado o realizado cualquier acción que pueda considerarse horrenda.
Tal vez tú, amiga, llevas una vida normal, una vida laboriosa, cumpliendo con tus semejantes e intentando ser una buena persona, pero ¿sabes algo? La Biblia nos dice que todos pecamos y por lo tanto estamos alejados de la gloria de Dios.
En otro pasaje podemos leer que si decimos que no tenemos pecado, mentimos y hacemos a Dios mentiroso.
A pesar de ello, el maravilloso amor de Dios nos dio a su Hijo Jesucristo, quien murió para salvar a la humanidad del castigo merecido. Él cargó sobre sí aquellos terribles pecados como el homicidio, el adulterio, el robo; pero también aquellos que tal vez no se ven a simple vista y que sólo nosotros conocemos porque están dentro de nuestro corazón como malos pensamientos, orgullo, ambición y tantos otros.
Todo pecado, ya sea que consideremos grave, como aquel que nos pueda parecer insignificante, necesita ser confesado ante Dios. Él promete su perdón y la limpieza a través de la muerte de Cristo en la cruz del Calvario.
Amiga querida, acepta esa obra de redención y el Señor cambiará tu vida, te salvará de la condenación eterna y podrás vivir así, con la esperanza de estar en la misma gloria.
Dios dice en su Palabra: Si se humillare mi pueblo…y oraren y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados.

sábado, 27 de enero de 2018

En la tormenta

Todos sabemos lo que es una tormenta. Cuando el cielo comienza a oscurecerse, el viento sopla con fuerza, se oyen los truenos a lo lejos y de pronto, un rayo ilumina la escena y enseguida estalla el estampido del trueno cercano que nos hace temblar, pronto cae la lluvia torrencial que va inundando las calles, y mojando los campos, trayendo alivio en muchos casos o destrucción, cuando sobrepasa los límites adecuados.
Es un espectáculo imponente, para algunos hermoso, para otros de temor, depende si estamos seguros y a resguardo o en medio de ella sin ninguna protección.
La vida de todos los seres humanos se asemeja mucho a esta situación, muchas veces tenemos que pasar por experiencias semejantes a una tormenta, a veces inesperada, otras veces anunciada, pero siempreconmocionante. Puede ser una enfermedad que requiere tratamientos urgentes o la pérdida de un ser querido por muerte violenta, que nos deja desolados y haciéndonos mil preguntas, puede ser también la pérdida de un empleo, con la consiguiente inestabilidad económica.
Estas y otras muchas situaciones para las cuales no estamos preparadas debemos afrontar en esta vida y nos preguntamos ¿qué hacer? Al igual que la tormenta podemos estar en lugar seguro o expuestos a las inclemencias del tiempo.
Nuestra alma necesita estar en una roca inconmovible que es el Señor Jesucristo, donde podemos descansar seguras. Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
¿Qué harás amiga? Puede ser que en este mismo momento estés en una situación difícil, acércate por la fe a Jesús, confía en Él, pues murió por ti en la cruz del Calvario para darte protección en este mundo y vida eterna.
La propuesta de Dios es beneficiosa para ti. No dudes en buscarle y aceptarle.

lunes, 2 de octubre de 2017

Bacterias resistentes

En un diario de San Francisco, EEUU, apareció una noticia importante e inquietante a la vez y decía: Muchas bacterias que provocan enfermedades como neumonía y otitis en los niños, se desarrollan con vertiginosa rapidez en variedades tan resistentes que ya no se las puede combatir con los medicamentos existentes.
Con este panorama un sombrío porvenir es inminente, le llamaríamos “período post-antibiótico” donde habrá que existir amenazados por muchas enfermedades sin remedios para combatirlas.
Pero todavía peor que esto es que muchas personas están atacadas por el grave mal del pecado y poco a poco se hacen resistentes al remedio que Dios les ofrece gratuitamente que es el evangelio de su gracia.
Se ha desarrollado una bacteria llamada “incredulidad” que nos inquieta porque estamos ante una sombría perspectiva para toda la humanidad.
Dios, quien es muy paciente, no quiere que ninguno perezca y aún invita a todas sus criaturas a reconciliarse con Él por medio del único remedio efectivo que borra nuestros pecados: la sangre de su Hijo Jesús.
Es un bálsamo para nuestro espíritu recordar un párrafo de la Biblia que dice: Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Querida amiga, ¿quieres apropiarte de ese maravilloso remedio para tu alma?
Cree en el Señor Jesucristo y serás salva, hoy es el día de salvación y debes aprovecharlo.
Que Dios te bendiga.

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Cómo ves a Jesús?

El mundo, hoy más que nunca, necesita a Jesús.
Su presencia es amor, su mirada es justicia, su mano es ternura, su corazón es protección y consuelo, su vida es salvación.
Pero lamentablemente muchas veces el orgullo del ser humano lo deja olvidado y si alguna vez lo recuerda, sólo piensa en Él como un hombre más, admirable sí, pero nada más, sin detenerse a ver que aún hoy su grandeza y su poder permanecen para siempre y su figura vive por los siglos iluminando las vidas y los corazones de aquellos que lo aceptan como Dios y Salvador.
En cierta oportunidad un niño se asomó por la ventana de su casa, enclavada en un valle.las primeras luces teñían el cielo límpido y sereno. Sus ojos inquietos se asombraban ante la imponente belleza del paisaje, cuando de pronto, se volvió a su padre y le dijo: -mira papá, la montaña es como yo, somos de la misma estatura. El padre comprensivo, no intentó explicarle lo absurdo de su afirmación, pues no entendería la influencia de la distancia entre ambos, pero lo acompañó hasta el sendero que llevaba al monte. A medida que se iban acercando, la montaña adquiría una dimensión insospechada, una majestuosa grandeza…hasta que por fin, cuando llegaron a sus pies, el niño comprendió qué equivocado estaba.
Así sucede con Jesús, amiga. Es posible que haya quienes mirando una imagen digan: -es un hombre…
Si tú piensas así, no quiero discutir tus ideas, sino solamente rogar que el Espíritu Santo de Dios te saque de ese estado de orgullo y te lleve “cerca de Cristo”, pues tengo la seguridad que irá tomando nuevas dimensiones hasta que lo conozcas realmente tal cual es.
Sólo a sus pies le reconocerás como el Salvador y el Dios Omnipotente que llenará el vacío de tu alma.


sábado, 12 de agosto de 2017

¿Dónde está vuestra fe?

Una pregunta que brotó de los labios del Señor Jesús es un toque de atención que nos llama a reflexionar y luego a definirnos.
El Señor estaba cruzando el lago de Genezareth cuando una tormenta amenazó con hacer naufragar la barca en que viajaban. Ante el temor de sus discípulos, Jesús reprendió al viento y a las olas, que milagrosamente obedecieron a su voz y cesaron en su furor. Entonces, dirigiéndose a aquellos hombres temerosos les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?
Muchas veces nos toca atravesar en la frágil barca de nuestra existencia, un mar agitado de tempestades exteriores e interiores. Éstas últimas son tal vez las que más nos abaten, nos postran y deprimen. Llámense tentaciones, algún estado de confusión o una conciencia que nos atribula.
¿Dónde o a quién recurrir? Sentimos que a menos que ocurra un milagro, nuestra vida naufragará. Es entonces cuando la fe puede devolvernos la calma y podemos arribar a la otra orilla con seguridad.
Muchas personas piensan que no tienen fe y otras que la han perdido.
El error más común es pensar que todo depende del tamaño de la fe, pero nos hemos olvidado de lo principal: la verdadera dimensión de Dios.
El secreto consiste en que una fe tan diminuta como un grano de mostaza debe apoyarse en un Dios grande y eterno.
¿Dónde está tu fe, amiga? ¿Te lo peguntaste? ¿Es en una religión, en tus opiniones personales, en opiniones ajenas? Apoya tu fe en Dios y su Palabra. Sólo quien descansa en el amor de Dios, que envió a su Hijo por ti y por mí, hallará la paz y seguridad.